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La Legion Del Aguila Critical Thinking

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Cómo se hizo

A finales del siglo XX, uno de los principales productores británicos, Duncan Kenworthy, premiado por los BAFTA y nominado por la Academia de Hollywood, se dio cuenta de que ya no se veía un determinado tipo de historia en la gran pantalla. ¿Dónde estaban los dramas históricos de aventuras?

Dice: “De niño, leí todas las novelas de Rosemary Sutcliff acerca de la prehistoria y de la Britania romana. Me impactó sobre todo El águila de la Novena Legión. Recuerdo decirle a Mike Newell, durante el rodaje de Cuatro bodas y un funeral (nominada al Oscar a la Mejor Película) en 1993, que había sido mi libro favorito”.

“Mike me contó que uno de sus hijos estaba leyéndola y que le apasionaba. Volví a leerla. Es una historia maravillosa, absorbente, con personajes, temas y emociones que siguen tan vivos para mí como cuando Rosemary los plasmó en la página. Fue entonces cuando decidí que algún día la transformaría en una película”.

Rosemary Sutcliff basó la historia que escribió en 1954 en un acontecimiento histórico muy extraño: la desaparición de la Novena Legión. Destacada durante varios años en Eburacum, la actual ciudad de York, en el norte de Inglaterra, se perdió la pista de la Legión el año 120 dC, dando pie a la idea de que se adentraron en Escocia y jamás volvieron. Hoy en día, los historiadores están divididos; algunos defienden la teoría de que la Novena Legión desapareció sin dejar rastro en Escocia, mientras que otros simplemente creen que fue trasladada a otro lugar. Sea cual sea la verdad, su desaparición es una posibilidad histórica. La novela, de la que se han vendido más de un millón de ejemplares, fue dramatizada para Radio 4, en Inglaterra, y adaptada en 1977 para una miniserie de seis episodios de media hora cada uno de BBC.

Duncan Kenworthy se puso en contacto con los agentes y el editor de la fallecida autora, pero ya tenía muchos proyectos en marcha para la década de los noventa. No fue hasta el año 1998, durante el rodaje de otro de sus grandes éxitos, cuando dio un paso hacia delante. Dice: “Tengo el claro recuerdo de estar rodando Notting Hill en el hotel Ritz de Londres y de estar hablando de los derechos cinematográficos de la novela con la editorial Oxford University Press”.

Desde un principio, su idea fue hacer una película de romanos de elevado presupuesto, y cuando Gladiator/El gladiador se convirtió en un éxito de taquilla, quedó claro que tenía razón. El director Kevin Macdonald, premiado con un Oscar por el largometraje documental One Day in September/Un día de septiembre y realizador de Touching the Void/Tocando el vacío, se enteró de que Duncan Kenworthy intentaba hacerse con los derechos de El águila de la Novena Legión.

El productor dice: “Conocía a Kevin. Su hermano Andrew y yo fundamos la empresa DNA Films y produjimos películas juntos. Kevin me dijo que sabía que tenía los derechos, que siempre había querido dirigir una película de romanos y que le apasionaba la novela”.

“Pero en esa época no tenía guión”, sigue diciendo. “Llevaba varios años esperando a que un guionista inglés al que le entusiasmaba la novela estuviera libre. Kevin nunca había dirigido una ficción, y menos una película de gran presupuesto. Nunca contrato a un director sin tener un guión acabado, ni había desarrollado una película conjuntamente con el director”.

Kevin Macdonald, al igual que Duncan Kenworthy, nunca pudo olvidar la novela: “La leí cuando tenía doce años; me fascinó. Había mucha tensión y me impactó el encuentro entre tres culturas, los celtas, los britanos y el Imperio Romano. El libro aumentó mi pasión por la historia. Tenía la sensación de que podía contarlo en la pantalla adecuadamente y describir ese increíble mundo de hace 2.000 años.

“Es una historia acerca de la amistad”, añade. “Los protagonistas son dos hombres de culturas diferentes que no se entienden, que ven el mundo de diferente modo, pero deben superar estas barreras para acabar viéndose como seres humanos”.

Mientras el productor levantaba el proyecto, la industria cinematográfica intentó sacar partido del éxito de Gladiator/El gladiador. “Se rodaron y estrenaron un par de películas épicas”, explica el productor. “Pero ese no era el camino que quería seguir con La Legión del Águila. Eran superproducciones con muchos efectos digitales, réplicas de ejércitos, culturas inventadas y personajes que no me parecían pertenecer al mundo real”.

Y sigue diciendo: “Lo más atractivo de La Legión del Águila, en mi opinión, es el hecho de que cuenta la historia de personajes reales en un mundo real. Dos hombres que se abren camino por los montes de Escocia; pasan frío, hambre, y sin embargo siguen adelante. Sus dioses no son los mismos, viven en un mundo violento, pero les reconocemos, compartimos la pasión que les mueve. La diferencia es que vivieron hace 2.000 años. No me pareció correcto exagerarlo. Debía ser tan auténtico como un documental hecho por los mismos romanos, con su ropa, en lugares donde estuvieron realmente. Emocionante, desde luego; entretenido, no cabe duda, pero realista. Cuando llegué a esa conclusión, no había mejor director que Kevin para realizarla”.

En 2005, el productor habló con el director, que entonces estaba preparando El último rey de Escocia, para DNA. Duncan Kenworthy explica: “Kevin no se tomó a mal que no le escogiera desde el principio, al contrario. Nos pusimos manos a trabajar inmediatamente”.

Kevin Macdonald se había quedado muy impresionado con el trabajo del guionista Jeremy Brock en El último rey de Escocia. El productor recuerda: “Entonces teníamos a otro guionista trabajando en La Legión del Águila, es muy bueno, pero no conseguía aportar lo que buscábamos. Le estaba pagando de mi bolsillo y tenía dudas a la hora de cambiar. Pero Kevin me habló de Jeremy, al que admiraba desde Su majestad, Mrs. Brown, y decidí intentarlo”.

“Formamos un trío genial”, sigue diciendo. “Si solo es un dúo, guionista o director y productor, productor o director y guionista, puede funcionar, pero no suele haber un equilibrio perfecto. Los tres teníamos una perspectiva diferente y nunca nos quedamos estancados. Algunos de los mejores momentos los pasé trabajando con ellos. Nos reuníamos en el despacho de Jeremy, en Highgate Hill; nos pasábamos el día hablando de la historia, sacando nuevas ideas, probando otras. Jeremy se ponía manos a la obra y volvíamos a empezar. Si hago cine, es para disfrutar de experiencias creativas de este calibre”.

Kevin Macdonald dice: “La Legión del Águila explora un momento específico de la historia que no se ha visto a menudo en la gran pantalla. El espectador no ha visto a estas personas, estas culturas, estos paisajes. Por cierto, Manto negro es una de las películas que me influyó para La Legión del Águila”.

En las páginas del guión de Brock ya se veía la película. Según Duncan Kenworthy: “La estructura narrativa clave de la película, dos hombres en una búsqueda imposible, no es complicada en sí, aunque dé vueltas y revueltas inesperadas, pero hay mucho más. Los dos hombres son totalmente diferentes, un romano y un britano, un conquistador y un conquistado; no se caen bien, es más, no se entienden, pero están unidos. No me refiero a una unión como los dos convictos de Fugitivos, sino como amo y esclavo”.

El productor sigue diciendo: “Sin embargo, tienen varias cosas en común: ambos son huérfanos; les empuja el recuerdo del padre que han perdido; cada uno deseó morir, y en ambos casos, el otro le salvó inexplicablemente. La complejidad emocional basada en la dependencia, el rencor, el anhelo y la esperanza estaba en la novela, pero no cabe duda de que Jeremy ha conseguido enriquecer la relación central”.

Kevin Macdonald añade: “Jeremy es un gran guionista, pero además, tiene claro que no es necesario que los personajes deban caer bien todo el tiempo. Me interesan mucho más las películas ambiguas, con personajes capaces de cruzar la línea sin perder el apoyo del espectador. Jeremy supo sacar a la superficie la tremenda complejidad de los dos protagonistas y la amistad que tanto les cuesta conquistar. Marco y Esca lo pasan mal física y emocionalmente”.

Al contrario que el productor y el director, el guionista no conocía la novela. “Al leerla, vi inmediatamente que tenía un gran potencial para convertirla en una emocionante película de ‘búsqueda’ que también permitiría explorar la amistad, la iniciación y el enfrentamiento entre dos culturas”, dice Jeremy Brock.

“Para adaptar una película, el guionista debe ser fiel al libro, pero sin olvidar que se trata de una película. Leo la novela varias veces y luego la dejo, para dedicarme completamente a la película”, explica el guionista.

Pero la adaptación de una novela acerca de la Britania del siglo II también requirió que se documentara. Jeremy Brock dice: “Fuimos a ver el Muro de Adriano. De hecho, lo sobrevolamos en toda su extensión en helicóptero. Hablamos con arqueólogos y eruditos para entender cómo debía ser adentrarse más allá del Muro. Nos pareció muy importante la exactitud histórica, aunque sin sacrificar el dramatismo. Ahí está el equilibrio que debe encontrar el guionista”.

“Me parece que la colaboración en la escritura del guión depende mucho del director y del productor, de si son receptivos a otras ideas. Duncan y Kevin son genios a la hora de desarrollar una historia. Tardamos casi dos años en conseguir lo que queríamos”, acaba diciendo.

Durante ese tiempo, los tres tomaron una decisión creativa de crucial importancia: actores estadounidenses interpretarían a los romanos, e ingleses a los britanos. El guionista explica: “Fue una decisión clave para el concepto de la película. Hicimos un paralelismo entre el Imperio Romano y la supremacía militar actual de Estados Unidos. Ofrece un paradigma claro y conciso comprensible para el público. El enfrentamiento entre culturas se proyecta a través de los diferentes acentos”.

El realizador Kevin Macdonald dice: “Hay una regla no escrita en las películas de romanos, los ingleses hacen de romanos y los estadounidenses son los esclavos o los que luchan por la libertad. En los años 40 y 50, Gran Bretaña aún era un imperio, y tenía más sentido, pero ahora Estados Unidos es el imperio”.

Sigue diciendo: “A través de Marco y Esca, La Legión del Águila representa un imperio: ¿hasta dónde llega la conquista? ¿Hasta dónde se conquista al individuo y se cambia su cultura? Desde luego, se puede comparar a acontecimientos del siglo XXI; siempre se contempla el pasado a través del presente”.

Y añade: “El mayor cambio con la novela es haber convertido la relación entre Marco y Esca en algo más complicado, más caótico. No se sabe nunca quién es realmente el amo y quién tiene el control”.

Después de desarrollar el guión y ver la versión final de El último rey de Escocia, Duncan Kenworthy estaba seguro de que había confiado La Legión del Águila a “uno de los directores de cine en activo más viscerales”.

Una producción de Duncan Kenworthy, protagonizada por Channing Tatum y Jamie Bell, LA LEGIÓN DEL ÁGUILA, con Donald Sutherland y Mark Strong. Casting, Jina Jay. Música, Atli Örvarsson. Vestuario, Michael O’Connor. Montaje, Justine Wright. Diseño de producción, Michael Carlin. Fotografía, Anthony Dod Mantle, BSC, DFF. Coproductora, Caroline Hewitt. Productores ejecutivos, Tessa Ross, Miles Ketley y Charles Moore. Basada en la novela El águila de la Novena Legión, de Rosemary Sutcliff. Guión, Jeremy Brock. Producida por Duncan Kenworthy. Dirigida por Kevin Macdonald.


Siglos, décadas, años
A finales del siglo XX, uno de los principales productores británicos, Duncan Kenworthy, premiado por los BAFTA y nominado por la Academia de Hollywood, se dio cuenta de que ya no se veía un determinado tipo de historia en la gran pantalla. ¿Dónde estaban los dramas históricos de aventuras?

Dice: "De niño, leí todas las novelas de Rosemary Sutcliff acerca de la prehistoria y de la Britania romana. Me impactó sobre todo El águila de la Novena Legión. Recuerdo decirle a Mike Newell, durante el rodaje de Cuatro bodas y un funeral (nominada al Oscar a la Mejor Película) en 1993, que había sido mi libro favorito".

"Mike me contó que uno de sus hijos estaba leyéndola y que le apasionaba. Volví a leerla. Es una historia maravillosa, absorbente, con personajes, temas y emociones que siguen tan vivos para mí como cuando Rosemary los plasmó en la página. Fue entonces cuando decidí que algún día la transformaría en una película".

Rosemary Sutcliff basó la historia que escribió en 1954 en un acontecimiento histórico muy extraño: la desaparición de la Novena Legión. Destacada durante varios años en Eburacum, la actual ciudad de York, en el norte de Inglaterra, se perdió la pista de la Legión el año 120 dC, dando pie a la idea de que se adentraron en Escocia y jamás volvieron. Hoy en día, los historiadores están divididos; algunos defienden la teoría de que la Novena Legión desapareció sin dejar rastro en Escocia, mientras que otros simplemente creen que fue trasladada a otro lugar. Sea cual sea la verdad, su desaparición es una posibilidad histórica. La novela, de la que se han vendido más de un millón de ejemplares, fue dramatizada para Radio 4, en Inglaterra, y adaptada en 1977 para una miniserie de seis episodios de media hora cada uno de BBC.

Duncan Kenworthy se puso en contacto con los agentes y el editor de la fallecida autora, pero ya tenía muchos proyectos en marcha para la década de los noventa. No fue hasta el año 1998, durante el rodaje de otro de sus grandes éxitos, cuando dio un paso hacia delante. Dice: "Tengo el claro recuerdo de estar rodando Notting Hill en el hotel Ritz de Londres y de estar hablando de los derechos cinematográficos de la novela con la editorial Oxford University Press".

Desde un principio, su idea fue hacer una película de romanos de elevado presupuesto, y cuando Gladiator/El gladiador se convirtió en un éxito de taquilla, quedó claro que tenía razón. El director Kevin Macdonald, premiado con un Oscar por el largometraje documental One Day in September/Un día de septiembre y realizador de Touching the Void/Tocando el vacío, se enteró de que Duncan Kenworthy intentaba hacerse con los derechos de El águila de la Novena Legión.

El productor dice: "Conocía a Kevin. Su hermano Andrew y yo fundamos la empresa DNA Films y produjimos películas juntos. Kevin me dijo que sabía que tenía los derechos, que siempre había querido dirigir una película de romanos y que le apasionaba la novela".

"Pero en esa época no tenía guión", sigue diciendo. "Llevaba varios años esperando a que un guionista inglés al que le entusiasmaba la novela estuviera libre. Kevin nunca había dirigido una ficción, y menos una película de gran presupuesto. Nunca contrato a un director sin tener un guión acabado, ni había desarrollado una película conjuntamente con el director".

Kevin Macdonald, al igual que Duncan Kenworthy, nunca pudo olvidar la novela: "La leí cuando tenía doce años; me fascinó. Había mucha tensión y me impactó el encuentro entre tres culturas, los celtas, los britanos y el Imperio Romano. El libro aumentó mi pasión por la historia. Tenía la sensación de que podía contarlo en la pantalla adecuadamente y describir ese increíble mundo de hace 2.000 años".

"Es una historia acerca de la amistad", añade. "Los protagonistas son dos hombres de culturas diferentes que no se entienden, que ven el mundo de diferente modo, pero deben superar estas barreras para acabar viéndose como seres humanos".

Mientras el productor levantaba el proyecto, la industria cinematográfica intentó sacar partido del éxito de Gladiator/El gladiador. "Se rodaron y estrenaron un par de películas épicas", explica el productor. "Pero ese no era el camino que quería seguir con LA LEGIÓN DEL ÁGUILA. Eran superproducciones con muchos efectos digitales, réplicas de ejércitos, culturas inventadas y personajes que no me parecían pertenecer al mundo real".

Y sigue diciendo: "Lo más atractivo de LA LEGIÓN DEL ÁGUILA, en mi opinión, es el hecho de que cuenta la historia de personajes reales en un mundo real. Dos hombres que se abren camino por los montes de Escocia; pasan frío, hambre, y sin embargo siguen adelante. Sus dioses no son los mismos, viven en un mundo violento, pero les reconocemos, compartimos la pasión que les mueve. La diferencia es que vivieron hace 2.000 años. No me pareció correcto exagerarlo. Debía ser tan auténtico como un documental hecho por los mismos romanos, con su ropa, en lugares donde estuvieron realmente. Emocionante, desde luego; entretenido, no cabe duda, pero realista. Cuando llegué a esa conclusión, no había mejor director que Kevin para realizarla".

En 2005, el productor habló con el director, que entonces estaba preparando El último rey de Escocia, para DNA. Duncan Kenworthy explica: "Kevin no se tomó a mal que no le escogiera desde el principio, al contrario. Nos pusimos manos a trabajar inmediatamente".

Kevin Macdonald se había quedado muy impresionado con el trabajo del guionista Jeremy Brock en El último rey de Escocia. El productor recuerda: "Entonces teníamos a otro guionista trabajando en LA LEGIÓN DEL ÁGUILA, es muy bueno, pero no conseguía aportar lo que buscábamos. Le estaba pagando de mi bolsillo y tenía dudas a la hora de cambiar. Pero Kevin me habló de Jeremy, al que admiraba desde Su majestad, Mrs. Brown, y decidí intentarlo".

"Formamos un trío genial", sigue diciendo. "Si solo es un dúo, guionista o director y productor, productor o director y guionista, puede funcionar, pero no suele haber un equilibrio perfecto. Los tres teníamos una perspectiva diferente y nunca nos quedamos estancados. Algunos de los mejores momentos los pasé trabajando con ellos. Nos reuníamos en el despacho de Jeremy, en Highgate Hill; nos pasábamos el día hablando de la historia, sacando nuevas ideas, probando otras. Jeremy se ponía manos a la obra y volvíamos a empezar. Si hago cine, es para disfrutar de experiencias creativas de este calibre".

Kevin Macdonald dice: "LA LEGIÓN DEL ÁGUILA explora un momento específico de la historia que no se ha visto a menudo en la gran pantalla. El espectador no ha visto a estas personas, estas culturas, estos paisajes. Por cierto, Manto negro es una de las películas que me influyó para LA LEGIÓN DEL ÁGUILA".

En las páginas del guión de Brock ya se veía la película. Según Duncan Kenworthy: "La estructura narrativa clave de la película, dos hombres en una búsqueda imposible, no es complicada en sí, aunque dé vueltas y revueltas inesperadas, pero hay mucho más. Los dos hombres son totalmente diferentes, un romano y un britano, un conquistador y un conquistado; no se caen bien, es más, no se entienden, pero están unidos. No me refiero a una unión como los dos convictos de Fugitivos, sino como amo y esclavo".

El productor sigue diciendo: "Sin embargo, tienen varias cosas en común: ambos son huérfanos; les empuja el recuerdo del padre que han perdido; cada uno deseó morir, y en ambos casos, el otro le salvó inexplicablemente. La complejidad emocional basada en la dependencia, el rencor, el anhelo y la esperanza estaba en la novela, pero no cabe duda de que Jeremy ha conseguido enriquecer la relación central".

Kevin Macdonald añade: "Jeremy es un gran guionista, pero además, tiene claro que no es necesario que los personajes deban caer bien todo el tiempo. Me interesan mucho más las películas ambiguas, con personajes capaces de cruzar la línea sin perder el apoyo del espectador. Jeremy supo sacar a la superficie la tremenda complejidad de los dos protagonistas y la amistad que tanto les cuesta conquistar. Marco y Esca lo pasan mal física y emocionalmente".

Al contrario que el productor y el director, el guionista no conocía la novela. "Al leerla, vi inmediatamente que tenía un gran potencial para convertirla en una emocionante película de ‘búsqueda’ que también permitiría explorar la amistad, la iniciación y el enfrentamiento entre dos culturas", dice Jeremy Brock.

"Para adaptar una película, el guionista debe ser fiel al libro, pero sin olvidar que se trata de una película. Leo la novela varias veces y luego la dejo, para dedicarme completamente a la película", explica el guionista.

Pero la adaptación de una novela acerca de la Britania del siglo II también requirió que se documentara. Jeremy Brock dice: "Fuimos a ver el Muro de Adriano. De hecho, lo sobrevolamos en toda su extensión en helicóptero. Hablamos con arqueólogos y eruditos para entender cómo debía ser adentrarse más allá del Muro. Nos pareció muy importante la exactitud histórica, aunque sin sacrificar el dramatismo. Ahí está el equilibrio que debe encontrar el guionista".

"Me parece que la colaboración en la escritura del guión depende mucho del director y del productor, de si son receptivos a otras ideas. Duncan y Kevin son genios a la hora de desarrollar una historia. Tardamos casi dos años en conseguir lo que queríamos", acaba diciendo.

Durante ese tiempo, los tres tomaron una decisión creativa de crucial importancia: actores estadounidenses interpretarían a los romanos, e ingleses a los britanos. El guionista explica: "Fue una decisión clave para el concepto de la película. Hicimos un paralelismo entre el Imperio Romano y la supremacía militar actual de Estados Unidos. Ofrece un paradigma claro y conciso comprensible para el público. El enfrentamiento entre culturas se proyecta a través de los diferentes acentos".

El realizador Kevin Macdonald dice: "Hay una regla no escrita en las películas de romanos, los ingleses hacen de romanos y los estadounidenses son los esclavos o los que luchan por la libertad. En los años 40 y 50, Gran Bretaña aún era un imperio, y tenía más sentido, pero ahora Estados Unidos es el imperio".

Sigue diciendo: "A través de Marco y Esca, LA LEGIÓN DEL ÁGUILA representa un imperio: ¿hasta dónde llega la conquista? ¿Hasta dónde se conquista al individuo y se cambia su cultura? Desde luego, se puede comparar a acontecimientos del siglo XXI; siempre se contempla el pasado a través del presente".

Y añade: "El mayor cambio con la novela es haber convertido la relación entre Marco y Esca en algo más complicado, más caótico. No se sabe nunca quién es realmente el amo y quién tiene el control".

Después de desarrollar el guión y ver la versión final de El último rey de Escocia, Duncan Kenworthy estaba seguro de que había confiado LA LEGIÓN DEL ÁGUILA a "uno de los directores de cine en activo más viscerales".


Mundos conocidos y desconocidos
Una vez acabado el guión, Duncan Kenworthy se dedicó a buscar financiación para rodar la película y Kevin Macdonald empezó la preproducción de La sombra del poder. El director tardó dos años en acabar la película, pero el productor había decidido que "no quería hacer la película con nadie más; Kevin era parte de un proyecto que nos apasionaba a los tres".

En mayo de 2008, Focus Features y Film4 acordaron cofinanciar la película con Toledo Productions, la empresa de Duncan Kenworthy, con la ayuda de las desgravaciones fiscales que ofrecían los dos países en que se rodaría el proyecto.

Dada la envergadura de la película, la preproducción empezó mientras Kevin Macdonald seguía en la posproducción de La sombra del poder. Los cineastas, a quien se unió Caroline Hewitt en calidad de coproductora, se enfrentaron a la gigantesca tarea de recrear Escocia tal como era en el año 140 dC. Kevin Macdonald siempre estuvo convencido de que "no se podía imitar a Escocia. Este era el punto de partida de todas nuestras conversaciones acerca de dónde rodar la película. Al menos el 50% de la historia transcurre en los Highlands, los montes de Escocia, y siempre supimos que rodaríamos esa parte allí. Pero quedaba saber dónde rodaríamos la parte britana de la película".

"Cuando empezamos a plantearnos el problema, sabíamos que para no sobrepasar el presupuesto, debíamos quedarnos en el mismo Londres. Pero ni los bosques, ni los ríos, ni la naturaleza en un radio de 75 kilómetros alrededor de Londres conservan su belleza natural. Mandamos localizadores a Rumanía, Polonia, la República Checa, Serbia y Montenegro. Al final decidimos que la mejor combinación de infraestructura, talento y topografía estaba en Hungría", dice el realizador.

Kevin Macdonald ya conocía el país al haber filmado un documental acerca de su abuelo, el legendario cineasta Emeric Pressburger, que nació en Hungría hace más de un siglo. A favor de Hungría estaba también la forma física de los extras, que serían de carne y hueso en vez de generados digitalmente, y una sólida infraestructura de producción.

Se abrieron dos oficinas de producción, una en Glasgow y otra en Budapest. Las escenas "inglesas" se rodarían en el campo alrededor de la capital húngara y la parte que transcurre al norte del Muro de Adriano, en los agrestes montes de Escocia. Los pocos interiores, dentro del campamento y la villa Aquila, se construirían en Hungría.

LA LEGIÓN DEL ÁGUILA cuenta con un equipo técnico realmente internacional, ya que el director escocés y el productor inglés decidieron contratar, entre otros, a un diseñador de producción australiano, un ayudante de cámara sudafricano, un coordinador de especialistas húngaro, un maquillador y peluquero escocés, un jefe de eléctricos danés, un director de segunda unidad mexicano, un director de fotografía de la segunda unidad japonés, y una primera ayudante de vestuario alemana.

Kevin Macdonald recurrió a varios de sus colaboradores habituales: "Quería trabajar con algunos de los miembros importantes del equipo de El último rey de Escocia. El individualismo de la fotografía de Anthony Dod Mantle y su tremenda energía le han aportado fama mundial además de un Oscar" (por Slumdog Millionaire).

Ambos escogieron un estilo en el que las secuencias clave se rodarían con dos o tres cámaras, enfatizando el trabajo de la Steadicam. Durante las secuencias de combate, por ejemplo, "el público siente que está en todo el lío", dice Duncan Kenworthy.

El director de fotografía explica: "Lo que me atrae de una película como esta o como Slumdog es el acercamiento visual. Pero antes, la historia debe conmoverme. LA LEGIÓN DEL ÁGUILA es una película basada en los personajes, en hombres que ven y descubren sus mundos".

Tanto Kevin Macdonald como Anthony Dod Mantle querían rodar en Escocia en otoño. El realizador dice: "Escocia es más impresionante en otoño que en verano, entonces es verde y exuberante. Cuando empiezan a caerse las hojas de los árboles, y todo se torna marrón, pensé que podríamos captar la textura del musgo y de las piedras".

En esta película, Kevin Macdonald vuelve a colaborar con el oscarizado diseñador de vestuario Michael O’Connor, a quien le pidió que "reinventara los uniformes romanos. Michael y su equipo consiguieron diseños auténticos con algo especial para esta historia".

Otro requerimiento del director era "que los decorados parecieran reales, y no el tópico de Roma en el cine. Con este fin, el diseñador de producción Michael Carlin y su equipo hicieron un trabajo increíble".

Duncan Kenworthy está totalmente de acuerdo, y añade: "Cuando se dramatiza el pasado, siempre existe la tentación de mejorarlo. Pero tanto el vestuario de Michael O’Connor como los decorados de Michael Carlin eran perfectos, impresionantes, preciosos incluso, pero sucios, reales, nada exagerados".

Michael Carlin no solo tenía ganas de volver a trabajar con Kevin Macdonald, sino que "de niño me encantó la novela. Era una oportunidad de trabajar en una película importante, pero accesible y con un enfoque interesante".

El diseñador de producción y su equipo pensaron en términos de campañas militares para la película. En Hungría, el campo cercano a la histórica ciudad de Budapest hizo las veces de Britania en el siglo II. Era necesario recrear los paisajes para que los actores y el público se sumergieran en la época, y para que la historia se desarrollara con total realismo".

Kevin Macdonald dice: "Empecé rodando documentales y sé que la realidad es mucho más compleja de lo que uno puede pensar. Pero si dispongo de una base realista, puedo construir una historia dramática".

Según Michael Carlin "la primera parte tiene lugar en la Britania romana, y es donde hicimos el mayor esfuerzo en cuanto a construcciones. Hubo que recrear un mundo a partir de la nada. Los edificios, la mayoría del atrezzo, los decorados, todo salió de la nada".

"Consultamos libros, desde luego", sigue diciendo. "Hay mucha información acerca de las construcciones romanas más importantes, pero estos edificios eran provincianos y debimos imaginar cómo eran. Intentamos ser históricamente fieles, pero también bajamos un escalón para contar la historia. El campamento, sobre todo, está en el límite".

El campamento Isca Dumnoniorum es una imponente estructura construida y decorada con sumo cuidado en solo siete semanas. Michael Carlin explica: "El primer problema fue encontrar un sitio donde construirlo. Queríamos que estuviera en medio de un bosque, pero con bastante sitio para la aldea. Construimos tres caras del muro de defensa tal como habrían hecho los romanos, con tierra apisonada y madera. Construimos una tercera parte del interior, en algunos casos solo las fachadas".

"Los campamentos romanos se construían de acuerdo al mismo plan que usamos", sigue diciendo. "Cuatro puertas, un camino en cada dirección. Los edificios siempre tenían la misma disposición. Pero debimos cambiarlo un poco, despejarlo, para que las cámaras de Anthony pudieran girar 360 grados".

La primera secuencia de batalla en la película, cuando los guerreros britanos atacan el campamento, se beneficia de un ángulo de visión de 360 grados. Esta secuencia se rodó en tres noches y cinco días, con 300 extras, 50 especialistas y doce carros. La empresa The Devil’s Horsemen trajo seis caballos "protagonistas" desde Inglaterra, y enseñó a los actores a montar y a conducir carros. Las restantes monturas proceden de Hungría y de España.

Rodeado por campos de cañas, el lago Valencei, una reserva con 28 especies de pájaros y un sinfín de aves de paso, fue el lugar escogido para construir la tranquila villa Calleva, donde vive Aquila, el tío de Marco.

El diseñador de producción dice: "De acuerdo con los estándares romanos, la villa de Aquila es modesta, pero sigue siendo una amplia casa erigida alrededor de un jardín que lleva a un embarcadero. Para dar la impresión de que nos encontramos en un país civilizado por Roma, se ven otras villas y barcos en la orilla opuesta del lago".

El pequeño anfiteatro de Calleva se construyó a poca distancia del lago y de la villa. La estructura de madera debía poder albergar a más de 200 espectadores sentados para la secuencia en la que Marco salva a Esca durante la lucha de gladiadores.

"Nuestro anfiteatro era grande, pero no deja de ser ‘regional’", explica Michael Carlin. Construimos una pequeña calle que llevaba a la puerta principal para dar la sensación de metrópoli. Está hecho de madera y es muy probable que usáramos la misma técnica que los carpinteros romanos".

Alfonso Gómez-Rejón, que ya había trabajado con el director en La sombra del poder, era el director de la segunda unidad en Hungría. A la hora de dirigir a los extras, "les hablaba en inglés y lo traducían al húngaro. Pero los especialistas son grandes profesionales".

Sabía que la montadora Justine Wright, la eterna colaboradora del realizador, también se ocuparía de esta película e "intenté rodar lo máximo posible para que Justine y Kevin tuvieran más opciones. Lo bueno de trabajar con Kevin es la confianza mutua. Me explica lo que quiere y luego me deja cada vez más libertad".

El director quedó muy impresionado con Hungría, y dice, entusiasmado: "Aconsejaría a cualquiera que quiere rodar una película que vaya a Hungría. Basta con ver los decorados, el vestuario, para notar la calidad del trabajo, da igual que sea una armadura de cuero o el perno de una puerta. Queríamos que la Britania romana fuera real, descarnada, y los artesanos húngaros lo consiguieron".

Después de un rodaje de seis semanas en Hungría, el equipo artístico y técnico voló de Budapest a Glasgow antes de seguir hacia al pequeño pueblo de Achiltibuie, a cinco horas en coche, en la punta noroeste de Escocia.

Michael Carlin dice: "Una vez que Marco y Esca cruzan el Muro de Adriano, todo es más vasto y agreste. Decidimos que el norte sería aún más primitivo de lo que debía ser. Las pocas estructuras están dispuestas al azar".

El poblado de los Foca, la tribu ficticia que inventó Rosemary Sutcliff para su novela y que Jeremy Brock incluyó en el guión, "fue una proeza de imaginación", dice el diseñador de producción.

"Encontramos un lugar en el noroeste de Escocia", dice. "No hay ni un edificio, y da a las islas Summer. Parece estar en el fin del mundo, con un puñado de islas perdiéndose hacia el infinito. Es un lugar sin ninguna protección. Cuando sale el sol, es una maravilla, pero cuando hay viento, es durísimo".

El decorado del poblado, preconstruido en Budapest, se levantó en la ladera de una colina en la península Coigach. Michael Carlin, el director artístico Neal Callow y un equipo compuesto por escoceses y húngaros lucharon contra el viento y otros elementos durante cuatro semanas para construir un buen número de chozas y secaderos de pescado. Neal Callow recuerda: "El departamento de atrezzo colocó secaderos por todas partes y nos tocó atar los peces ahumados. Luego era imposible sacarnos el olor de la ropa".

A pesar del tiempo impredecible, el calendario de rodaje se respetó. Duncan Kenworthy dice, riendo: "Una mañana de octubre nos dijeron que iba a nevar, por suerte, solo llovió torrencialmente".

Y añade: "Queríamos un tiempo cambiante en las escenas escocesas para que contrastaran con el rodaje al sur del Muro de Adriano, y para realzar la belleza de Escocia. Y así fue, llovió cada día durante seis semanas. No llovía todo el día, pero sí parte del día".

La logística de producción había previsto el mal tiempo. El productor sigue diciendo: "Kevin y Anthony querían un aspecto otoñal para las escenas en Escocia. Por eso rodamos primero en Hungría y nos trasladamos a Escocia al principio de octubre, pero había dos inconvenientes. El mal tiempo que deseábamos fue muy duro para los actores, el equipo técnico y el departamento de localizaciones, y las horas de luz empezaron a disminuir rápidamente a partir de noviembre".

"Debo decir que todos se comportaron maravillosamente", añade. "Ni siquiera había un camino para llegar al poblado de los Foca. El equipo técnico andaba durante 20 minutos dos veces al día por turberas, acarreando sus equipos, y en casi total oscuridad. Los actores y los extras llegaban en Hagglunds, unos vehículos oruga. Pero una vez arriba, solo llevaban túnicas muy ligeras mientras el equipo se cubría con impermeables".

Pero el gran peligro llegó la última noche de su estancia en Achiltibuie, cuando el pueblo celebró un "ceilidh" en la casa consistorial, y los guerreros Foca (vecinos del pueblo y extras procedentes de Glasgow, todos con la cabeza rapada), los actores y el equipo bebieron cerveza local e intentaron bailar al estilo escocés. El productor dice, maravillado: "Nos acogieron tan bien que no queríamos irnos. De hecho, unos cuantos miembros del equipo han vuelto de visita".

El trabajo del equipo de producción abarcó mucho más de lo que se ve en la pantalla. Michael Carlin dice: "Planteamos etnográficamente el aspecto del pueblo Foca, cómo vivían, de qué vivían, y qué podrían hacer con los materiales disponibles. No eran agricultores, sino cazadores y pescadores. Construimos cabañas medio enterradas, una mezcla entre las casas de piedra celtas y las tiendas inuit, con falsas pieles de foca y piedras carentes de mampostería. La estructura también incluía muchos huesos falsos de animales. El poblado debía parecer una especie de Shanghri-la salvaje, idílico y cruel a la vez".

Según el realizador Kevin Macdonald "los Foca eran una tribu sin civilizar, sin contacto con otros pueblos, que vivió en Escocia hace 2.000 años. Todos tuvimos que recurrir a la inventiva, desde los actores al departamento de vestuario".

Dicho departamento trabajó durante meses en el vestuario de los Foca. Michael O’Connor explica: "Marco y Esca penetran en un mundo desconocido. Pensé en los lugares donde ya habían estado los romanos. Habían conquistado el Este y África, las vestimentas tribales no podían sorprenderles. Necesitábamos algo realmente extraño".

El estilista y diseñador de maquillaje Graham Johnston no se quedó atrás. "Es el pueblo Foca", dice. "Se comportan como focas y se visten con pieles de foca. Cuando aparecen por primera vez, Marco y el espectador deben quedarse asombrados por su aspecto. Kevin quería que desprendieran algo salvaje, muy antiguo, por eso decidí raparlos, dejando únicamente un mechón de pelo. Se pintan de forma extraña".

"Existen textos de autores romanos en los que se describen las pinturas corporales de los britanos del norte", sigue diciendo. "Michael O’Connor y yo decidimos que los Foca se cubrirían el cuerpo con barro verde y cenizas. Esta tribu está alejada de todo, sus miembros son salvajes, primitivos".

Michael O’Connor explica: "Nos documentamos acerca de la vestimenta usada por pueblos en climas fríos. Cualquier tribu instalada en el extremo norte de Inglaterra tendría que adaptar su ropa, o al menos intentarlo. Duncan nos recordó que roda-ríamos con actores en un clima frío, y que era mejor llevar mangas y botas. Así podíamos meter capas de ropa por debajo, aunque parecieran ir medio desnudos. Este tipo de tribus tenía tendencia a expresar la naturaleza de su carne".

En su calidad de diseñador de vestuario, Michael O’Connor debe trabajar con todos los departamentos. En LA LEGIÓN DEL ÁGUILA, el director de fotografía Anthony Dod Mantle hizo una petición. "Anthony prefiere trabajar con colores apagados y centrarse en cosas que reflejan la luz", dice Michael O’Connor. "Para el pueblo Foca, pidió que hubiera un espejo o algo parecido en su ropa. Decidimos pulir y barnizar unas conchas que se colocaron en collares y tocados; reflejaban la luz y lanzaban destellos. Esta clase de detalles aumenta el movimiento que Anthony confiere a las escenas que Kevin repite una y otra vez hasta conseguir lo que desea".

Sigue diciendo: "En El último rey de Escocia, Anthony y yo aprendimos que en una película de Kevin Macdonald es necesario tener muchas opciones. Kevin disfruta escogiendo y creando; cuantas más ideas se le puedan ofrecer, mejor. Se fija en los detalles. Se identifica con el significado de una máscara, ve lo que añade a la escena. Entiende el esfuerzo que requiere el diseño de un vestuario, y aprecia las sutilezas".

Los trajes de Marco y Esca fueron diseñados para reflejar el impacto de su viaje. El diseñador de vestuario dice: "Marco debe transmitir la impresión de que es un soldado entregado, un idealista, cuando se le ve por primera vez en el fuerte. Su aspecto es limpio, oficial, lleva un uniforme de cuero muy simple. Al entrar en combate, se coloca un magnífico casco y un peto de latón; de pronto su apariencia es más heroica. Después de ser herido, su aspecto es menos militar. Luego, cuando se encamina hacia el norte con Esca, debe llevar ropa civil, una túnica con mangas, una capa y una fíbula, cosas que nunca había pensado en ponerse. Su cultura y la de Esca se ven obligadas a unirse y los dos hombres empiezan a entenderse".

"Esca es un esclavo, pero también es el hijo del jefe asesinado de los brigantes. Cuando le vemos en el anfiteatro, lleva pantalones de cuero bordados", sigue explicando Michael O’Connor. "Este detalle no procede de ninguna documentación histórica, pero queríamos realzar la importancia del personaje. En la villa, se viste con ropa muy simple, típica de un esclavo, pero cuando cruzan el Muro, el sentimiento de libertad de Esca se refleja en sus capas bordadas".

Una vez terminado el rodaje en el poblado de los Foca, todos se trasladaron a Glasgow, que sirvió de base para rodar en diversas localizaciones alrededor de Loch Lomond. Los bosques, las montañas y otros lagos menores fueron el telón de fondo del viaje de Marco y Esca hasta su encuentro con Guern.

Para conseguir rodar en tantas localizaciones complicadas en solo seis semanas, se necesitó mucho entusiasmo y energía por parte todos. Por ejemplo, en el Devil’s Pulpit (Púlpito del diablo), a unos 20 minutos de Glasgow, fue necesario bajar con poleas las cámaras, el equipo de sonido e iluminación por un cañón de 24 metros. Los miembros del equipo artístico y técnico bajaron por unos empinados escalones esculpidos hace mucho. No eran desconocidos para Kevin Macdonald, que había ido a la escuela muy cerca de allí.

El productor Duncan Kenworthy termina diciendo acerca del rodaje y con cierta ironía: "Me parece que el agua es algo que gusta a Kevin. Cuando no bajaba del cielo, la teníamos debajo de los pies. Debo reconocer que rodar la última batalla dentro de un río y con el agua hasta las rodillas fue una locura logística, pero brillante desde el punto de vista creativo".


Los actores entran en escena
Hablando del casting, Kevin Macdonald dice: "Siempre pensamos en dos personas. Ocurre lo mismo en una comedia romántica; no se puede escoger a una persona y luego buscar a otra que encaje con la primera. Hay que tener en cuenta la química entre ambas desde un principio. Lo mismo pasó en esta película".

"Me pareció muy importante que los dos hombres fueran física y culturalmente diferentes", sigue diciendo. "La idea era encontrar a un auténtico celta para interpretar a Esca. Da la casualidad de que Jamie Bell nació y creció en la misma zona en que se asentaba el pueblo de Esca, los brigantes".

De acuerdo con la decisión que se tomó durante el desarrollo, el director dice: "Le pedí a Jamie que usara su acento para enfatizar la diferencia con Channing, que tiene acento estadounidense. No solo se plasma el rechazo físico entre los dos, sino una marcada diferencia entre las culturas, subrayada por el acento y su forma de moverse".

Y añade: "Channing y Jamie se entregaron en cuerpo y alma a sus papeles, y se prepararon de antemano. Pero nadie podía imaginar que se llevaran tan bien. Estudiaron el periodo histórico y estaban decididos a no usar dobles".

El coordinador de especialistas Domonkos Párdányi tuvo que trabajar con varias docenas de especialistas a la vez. "Como Channing y Jamie estaban dispuestos a hacerlo todo ellos mismos", dice, "fue posible conseguir tomas que no nos habríamos permitido con dobles".

Duncan Kenworthy añade: "Al final pudieron hacerlo ellos casi todo. Dada la presión ejercida por las compañías aseguradoras, es algo que no suele ocurrir. Pero los asesores se dieron cuenta de que eran hábiles montando a caballo, luchando y deslizándose por las cascadas. Los aseguradores se relajaron y nos dieron permiso para ir algo más allá. No olvidemos que los dos protagonistas saltaron a la fama gracias a una película de danza, Channing en Step up/Bailando, y Jamie en Billy Elliot/Quiero bailar. Los dos son gráciles y aprenden rápidamente cualquier coreografía. De eso va la lucha – y la danza – en el cine".

Jeremy Brock estuvo presente durante las dos semanas de ensayo. "Cuando oigo un guión mío interpretado", dice, "me siento muy feliz de que se vaya a rodar y olvido cómo había imaginado al personaje. El actor se apodera del papel, y me dedico a cambiar pequeñas cosas para que parezca más natural".

Añade: "Channing se metió de lleno en el papel. Todos sabemos que es un actor fuerte, carismático, pero me sorprendió la sensibilidad con que se adaptó a los cambios del viaje emocional de Marco. Es un hombre que pasa de ser un guerrero seguro de sí mismo, a la desesperación, y a recuperar otro tipo de confianza, apoyado en la madurez".

"Jamie es muy reflexivo", sigue diciendo el guionista. "La primera vez que vino a los ensayos, trajo un libro, notas y preguntas. Se nota que no interpreta a Esca, es Esca. Exploró cómo se sentiría siendo un britano orgulloso convertido en esclavo".

Channing Tatum descubrió que su coprotagonista era un compañero y un amigo: "En muchas de las escenas que tenemos juntos hay una fuerte conexión emocional. Estoy seguro de que Jamie y yo siempre seremos amigos".

El actor sigue diciendo: "Nuestros personajes son dos hombres que se han perdido, están rotos, solos. Cuando se tiene un objetivo en la vida, y este objetivo se desvanece, ¿qué queda? Marco y Esca lo descubren a través de su relación. Es un largo viaje a través del que aprenden mucho acerca del honor, la amistad y la confianza mutua".

Jamie Bell añade: "Cuando Marco y Esca se conocen en la secuencia del anfiteatro, los dos están pasando por lo mismo. Quieren dar sentido a su vida y saben que han perdido la libertad. Emprenden un viaje sabiendo que el enemigo quizá sea el salvador. Es una película épica, pero va mucho más allá porque se centra en la relación entre dos hombres en una misión suicida".

"Esca me pareció un personaje con un gran registro, y me fascinó su ira, su tremenda fuerza mental, su profunda creencia en el honor y la forma en que se lo comunica a Marco", explica el actor británico. "Aunque no está en el guión, imaginé las horas previas al momento en que le capturan. No fue un papel fácil de interpretar. Uno de los temas centrales de la película me parece muy relevante en la sociedad actual: la imposición de costumbres, creencias y modos de vida en culturas indígenas".

Channing Tatum dice que rodar esta película "me permitió cumplir algunos de mis sueños infantiles. Era un poco como si estuviera jugando en el jardín de mi casa, a pesar de estar corriendo por colinas y campos blandiendo una espada".

Jamie Bell está de acuerdo: "Pensé: ¿Voy a luchar y usar una espada? Lo que siempre soñé de niño".

Channing Tatum dice que LA LEGIÓN DEL ÁGUILA le recordó a películas "como Centauros del desierto, porque también se adentra en tierras desconocidas en busca de algo y de uno mismo, y Braveheart, una de mis películas favoritas".

Al hablar de Kevin Macdonald, el actor dice: "En Touching the Void/Tocando el vacío se ve claramente lo bien que se le da a Kevin describir relaciones de amistad. LA LEGIÓN DEL ÁGUILA es una historia épica, pero también cuenta cómo encuentran dos hombres una nueva razón para seguir adelante. Tiene la habilidad de transmitir lo que sienten dos personas, y por lo que pasan".

Jamie Bell añade: "Touching the Void/Tocando el vacío, al igual que LA LEGIÓN DEL ÁGUILA, enfrenta a dos hombres con la naturaleza. Descubrí el enorme talento de Kevin durante las dos semanas que pasamos ensayando. Estaba empeñado en que la película funcionara a diferentes niveles. Luego, rodando en una climatología adversa, siempre pedía más y más. Respeto a este tipo de director".

Channing Tatum reconoce que es la primera vez que ensaya con el director, el guionista y otro actor. Dice: "Esas dos semanas nos sirvieron para poner en pie las escenas".

Dos meses antes del rodaje, el actor se sometió a un régimen especial para adelgazar. Tomó clases de artes marciales mixtas y aprendió a manejar una espada: "No creo que hubiera podido rodar esta película sin estar preparado físicamente. Marco es un hombre muy físico. Nos enseñaron a montar a caballo, a marchar y participamos en una formación de ‘testudo’ (formación de defensa romana alzando los escudos)".

"Todo esto fue importante", sigue diciendo, "pero también me preocupé por cosas más sutiles; por ejemplo, andar como un romano. Basta con ponerse sandalias para andar de otro modo, más recto. Automáticamente, el tono de voz cambia, ya no es contemporáneo, se penetra en el personaje. Marco cojea en gran parte de la película, y era otra cosa que no debía olvidar".

Jamie Bell también empezó a prepararse un par de meses antes del rodaje y dice: "Para mí, lo peor era la idea de que pasaría la mitad de la película en un caballo. Jamás había montado y empecé a ponerme muy nervioso".

"Se lo debo todo a mi profesora de The Devil’s Horsemen, Camilla Naprous, que consiguió tranquilizarme gracias a su increíble afinidad con los caballos. Dos semanas después de la primera lección, ya había empezado a hacer mis pinitos y me sentía muy cómodo con los caballos. Ahora estoy decidido a rodar una película del oeste".

El actor reconoce que le fascinó documentarse para el papel: "Sabía muy poco acerca de la ocupación romana de Britania y del país en este momento de la historia. Descubrí que el único material medianamente fiable pertenece a los clásicos, Tácito, Estrabón, César".

Sigue diciendo: "A pesar de estar obligados a someterse, existieron auténticas leyendas, como Boudica y Calgacus, que se alzaron contra los romanos. Me fascinó leer acerca de los celtas – o mejor dicho, los pueblos a los que llamaban celtas – y los romanos. Leí la arenga de Galgacus, transcrita por Tácito, a sus hombres antes de la batalla de Mons Graupius; me conmovió. Siempre tenía sus palabras en la cabeza mientras interpretaba a Esca".

Aunque LA LEGIÓN DEL ÁGUILA es una película que se centra en el viaje de dos hombres, otros tres papeles claves requerían la esencia de actores de peso.

En cuanto al intérprete del único pariente de Marco, el director dice: "Nunca pensé en otro actor que no fuera Donald Sutherland. Es imposible no admirarle, ha hecho grandes películas. Cuando trabaja, se sumerge en el papel y está lleno de curiosidad. Donald lo da todo, tiene un don maravilloso".

Duncan Kenworthy añade: "Donald inyecta energía a las escenas. Cuando aparece, es imposible no mirarle. Está lleno de vitalidad, algo muy importante ya que su personaje ayuda a Marco a revivir".

Mark Strong, al que el productor considera "uno de los actores más versátiles y talentosos de Gran Bretaña, capaz de meterse sin esfuerzo aparente en cualquier papel", interpreta a Guern, cuya existencia es totalmente inesperada.

Kevin Macdonald dice: "Siempre he admirado a Mark como actor. A menudo hace de malo, pero tiene una gran sensibilidad. Su personaje, Guern, lleva 20 años avergonzado y se da cuenta de que ya no puede huir del pasado".

Mark Strong estaba encantando con la idea de unirse a lo que describe como "un equipo extraordinario". Dice: "Guern es fundamental para el tema del descubrimiento personal de los otros dos personajes. Para mí, el pasado de Guern no es tan diferente de lo que tuvieron que experimentar los jóvenes en la guerra de Vietnam o en Irak. Un soldado joven, en plena batalla, toma un decisión crucial con la que deberá vivir el resto de su vida".

El actor aclara que "Guern el Cazador es mi nombre celta, pero mi verdadero nombre es Lucio Caio Metellus, que era un soldado en la primera cohorte de la Novena Legión".

Tahar Rahim, el actor francés que llamó la atención de la comunidad cinematográfica en Un profeta, es el príncipe de los Foca. Ve a su personaje como "un cazador y un guerrero que protege a su pueblo. Puede que sea un bárbaro, pero no está loco. Simplemente tiene otra cultura y otras reglas."

"Cuando leí el guión", explica, "me di cuenta de que contenía algo político. Cuenta la historia de dos hombres procedentes de países diferentes, totalmente opuestos, pero que deben trabajar juntos. Durante el largo viaje, el objetivo de Marco cambia, y es verdad que los viajes hacen cambiar. Si no se cambia, no se ha aprendido nada".

Aunque lleva menos ropa que los otros actores principales, las sesiones de maquillaje de Tahar Rahim eran mucho más largas ya que le untaban el cuerpo con barro verde. Por cierto, era un tratamiento para la piel comprado al por mayor en uno de los famosos spas de Budapest.

El actor dice: "Tardaban una hora en aplicarlo. Mi aspecto hablaba por sí solo, por lo que no exageré mi interpretación. Disfruté mucho trabajando en una película extranjera y hablando en un idioma desconocido". Habla perfectamente francés, árabe e inglés, pero "tuve que aprenderme el diálogo en gaélico antiguo, decirlo con el acento correcto y entender el significado".

Termina diciendo: "Haber sido parte de la película, estar en los paisajes donde se rodó, fue una aventura asombrosa".


El águila llega a buen puerto
El productor Duncan Kenworthy concluye: "Producir una película suele ser una serie de momentos difíciles rota por algunas alegrías. Pero esta vez, incluso cuando era duro, siempre lo pasamos bien, gracias a un equipo artístico y técnico incomparable, totalmente entregado. Por fin he conseguido hacer lo que llevaba años soñando, llevar esta gran historia a la pantalla".

"Una de las cosas que más aprecio de Kevin Macdonald como director, y es lo que le hace ser tan especial, es su empeño en que cada escena sea la mejor. Nada puede entorpecer la historia. Quiere que el espectador se sienta intrigado, conmovido y se divierta en cada momento. Espero, más aún, creo que LA LEGIÓN DEL ÁGUILA lo consigue".

El director Kevin Macdonald añade, para terminar: "LA LEGIÓN DEL ÁGUILA es una historia absorbente y no se sabe adónde lleva, pero también es un estudio de caracterización de los personajes. Y, por encima de todo, ¡está llena de acción!".